Ya tengo mi libro listo para publicar… Y ahora, ¿cómo sigo?

Qué trabajazo esto de escribir. Y ya ni te cuento lo de vivir de ello. A estas alturas, ya sé que tienes que recordarte día tras día por qué lo haces, lo mucho que te gusta escribir y lo fuerte que has de ser para llevar todo esto para adelante. Pero seguro también sabes sobre la satisfacción que lo envuelve a uno y el orgullo cuando al fin ves tu novela publicada. Da igual que después de un tiempo creas que parece un churro, la alegría y el orgullo por ver tus libros publicados siempre quedará. Aunque el camino hasta la meta no ha sido nada fácil, sabes que lo repetirías una y otra vez. Y también estás seguro de que, en verdad, lo repetirás.

Y sobre todo si recorres esta senda por primera vez, tendrás un montón de preguntas sin respuesta, ¿verdad? Y te lanzas como loco a internet, intentando darles respuesta. Pero solo se te agranda la cabeza con más preguntas. Estoy segura de que entre estas preguntas se encontrará la siguiente: Ya tengo mi libro listo para publicar… Y ahora, ¿cómo sigo?

¿Qué abarca la expresión “tener tu libro listo para publicar”?

Es que es un poco confuso, ¿cierto? Lo que para ti puede ser tener tu libro listo para publicar, puede que no lo sea para mí, o para tu vecino. Todo depende, en un primer momento, de saber o no de qué va esto de ser autor y publicar libros. Tú lo sabes, eso está claro. Así que te voy a contar de qué va este concepto para todos los que ya estamos entrados en materia… un paso por delante, vamos.

En este punto ya has terminado tu primer borrador, habrás editado el texto cuantas veces te haya sido necesario y habrás discutido contigo mismo en innumerables ocasiones sobre si ya estás o no contento con el resultado. Cuando ya lo hayas estado, de seguro se lo habrás mandado a tus lectores cero que te lo habrán devuelto con anotaciones después de un tiempo. Habrás vuelto a hacer cambios, habrás vuelto a editar partes y a leerlo todas las veces necesarias. Entonces, en algún momento, lo consideraste terminado y lo habrás mandado a corregir.

Y en este cruce de caminos te encuentras. Tu historia está siendo corregida y te preguntas qué hacer ahora. Tienes miedo, te muerdes las uñas y no puedes dejar de pensar en esa novela que has mandado a corregir. Te vuelves obsesivo y puede que hasta pierdas un poco la cordura.

Es que resulta que ya vas teniendo tu libro listo para publicar.

 

¿Tendré que resignarme a volverme loco mientras corrigen mi novela?

No. ¡Claro que no! El trabajo sigue y todavía te queda un largo camino por delante. Si eres igual de metódico que yo (o, en otras palabras “si estás un poco ido”) tendrás una lista larguísima con tareas pendientes que tienen que ver con la publicación de tu libro. En otro artículo ya te hablé sobre planificarte , así que este sería mi primer consejo. Divide las tareas conforme a la importancia de estas. Hay dos tareas muy, muy importantes en tu lista que son: el diseño de cubiertas y la maquetación y diseño interior.

Digamos que para la publicación de tu primer libro (o porque no te atreves o no tienes ni idea de diseño) decides contactar a un ilustrador y/o diseñador para la creación de las cubiertas. Bien, ya has tomado tu decisión. ¡Pues este es el momento! Si ya has publicado un libro antes y tienes tus contactos de confianza, entonces este es el momento de ponerte en contacto con él o ella y transmitirle tus ideas. En caso de no tener ni idea de a quién contactar, entonces es el momento de ponerse manos a la obra y hacer una pequeña investigación sobre quién podría acompañarte en este tramo del camino y cuando tengas a tu hombre (o mujer), hacer una primera toma de contacto. Más adelante le dedicaré un artículo a los precios mínimos que ha de tener un buen diseñador, ilustrador o maquetador para ser tenidos en cuenta como buena opción.

Recuerda que dinero invertido en la creación de una buena portada es una buena inversión de cara a las ventas del mismo y, sobre todo, a tu reputación y marca personal como autor.

¡Ya me han devuelto mi texto de la corrección! ¿Y ahora qué?

Si me has hecho caso, ya tendrás tu portada en elaboración y seguro que estará casi a punto de ser terminada para cuando recibas tu manuscrito de vuelta. ¿Qué crees que te voy a recomendar ahora?

¡Exacto! Tendrás que volver a releer toda tu historia.

Soy una pesada, ¿a que sí? Pero es lo que toca. Siento decirte que una vez terminado tu borrador ya se ha acabado lo más divertido de escribir (el escribir en sí) y comienza el trabajo arduo y desagradable. Para cuando termines de releer tu historia por centésima vez y le hayas dado el visto bueno a la corrección, está claro que ya te habrás puesto en contacto con el diseñador que realizará el diseño y la maquetación interior de tu libro (en caso de que sea una persona diferente a la que está realizando el diseño de tus cubiertas). Es hora de explicar de nuevo tus ideas para el interior de tu libro y de mandar tu manuscrito para que sea adaptado al formato físico y/o digital final.

Para este entonces, puedes mandar a través de tu lista de correo de tu blog o página web, el prefacio o prólogo de tu historia para ver qué piensan tus suscriptores del asunto. Lo sé, es un gran paso, tienes miedo y sientes que el corazón se te escapa del pecho cuando lees estas cosas tan terribles. Pero has de hacerlo. Crea expectación entre tus seguidores, habla de tu historia en las redes sociales, cuéntales en qué parte del proceso estás. Interactúa siempre con ellos, pero sin pasarte. Al fin y al cabo, ellos son los clientes de tu empresa unipersonal.

Aunque ya hayas tenido en mente la fecha exacta en la que quieres publicar tu libro, este va siendo el momento de anunciarla. Planea una preventa con un precio por debajo del final y avisa de ello, aunque todavía no esté disponible.

 

¿A que no has tenido tiempo de pensar en el libro que sigue sin estar del todo terminado? Ya te decía yo que tenías cosas por hacer.

Ya verás como irá creciendo la expectación entre tus seguidores conforme va llegando la fecha de publicación. Y ojo: no olvides ocuparte de tu blog de autor en este proceso. Recuerda que es algo extremadamente importante y no debes dejarlo de lado. Ve creando listas diarias sobre tus tareas pendientes para que no se te quede nada en el tintero.

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