Sacar inspiración de todo lo que te rodea

La inspiración es tema bastante peliagudo y hablar sobre esa mítica musa es algo espinoso. Te hablo con mi voz de escritora cuando te digo que, a pesar de hacerme un hueco a diario para escribir, todavía tengo miedo a esos días en los que, por mi negatividad, por mi mal humor, cansancio o procrastinación no consigo escribir nada. Mi voz de diseñadora también te dirá que la inspiración es un tema muy importante durante mi jornada laboral.

La inspiración que despierta mi creatividad es algo imprescindible en mi vida.

Pero es imposible estar inspirado y ser creativo 24 horas al día y 7 días a la semana, te dirás. Y es cierto, es imposible. A veces, tanto como escritora o como diseñadora lo único que consigo realizar en el día es basura. Pero debido a mi decisión de llevar estas dos profesiones hacia delante no puedo dejar que la decepción me domine. Si un día solo soy capaz de diseñar o escribir basura, ¡no pasa nada! Eso me servirá para mejorar al día siguiente y crear algo mucho mejor.

Como sabes, yo no estoy aquí para hablarte demasiado sobre procesos de escritura. Pero sí te puedo hablar sobre diseño. Y también es necesaria una chispa de inspiración al sentarte frente al ordenador a diseñar.

Mi madre siempre me pregunta cómo hago para realizar mi trabajo. ¿No hay días en los que no tengas ideas? Me pregunta. Los hay. Claro que los hay. Pero trabajo e intento mejorar para minimizar esos días.

Hoy quiero contarte sobre algunas técnicas que utilizo para inspirarme a la hora de realizar diferentes tareas en el mundo del diseño (y de la escritura) con la esperanza de que puedan servirte a ti también. Si me preguntas es necesaria la inspiración y una pizca de creatividad incluso hasta en el trabajo que menos nos guste. Es la fórmula perfecta para motivarnos cada día.

Sacando inspiración

20 técnicas que me ayudan a encontrar la inspiración en mi proceso creativo

1. Leer

Mi fórmula de inspiración número uno es leer. No tienes que leer novelas históricas si estás buscando un poquito de inspiración para, por ejemplo, diseñar la portada de tu próximo infoproducto (a menos que trate sobre cómo escribir novela histórica, en ese caso sí que te servirá). Por mi parte, yo intento leer todo lo que puedo sobre diseño gráfico y diseño web. De esta forma se dispara mi creatividad en este sector ya que se aprenden nuevas técnicas o tendencias, por ejemplo, que se pueden aplicar de forma directa a los diseños.

Lee sobre cómo mantener tu cocina siempre organizada si andas buscando inspiración para un nuevo plato. Sobre meditación si estás pasando por una crisis en el trabajo. O sobre diseño editorial si quieres obtener ideas sobre cómo ha de verse la portada de tu próximo libro.

2. Ir a la ciudad

Por desgracia, mi ajetreada vida de adulta apenas me deja tiempo para salir a pasear. Pero, cada vez que consigo un hueco intento disfrutar un poco del exterior. En mi caso, adoro la ciudad, los edificios altos y la diversidad cultural que se encuentra en el centro. Dejarme empapar por todo esto cuando voy a la ciudad me ayuda a generar nuevas ideas una vez que regreso a casa y me siento frente a mi escritorio.

Quizás, en tu caso disfrutes mucho más de la naturaleza y el silencio y encuentres la inspiración en medio de un bosque. Adapta este consejo a tus propios gustos, pero sal de casa, pasea cuando te sientas estancado. ¡Un poco de aire fresco siempre renueva las ideas!

3. Carteles publicitarios

Vale, reconozco que este punto es una obsesión mía muy, muy arraigada a mi persona. Y también tiene una explicación. Resulta que me oriento de una forma pésima. Cuando salgo de una tienda no logro recordar nunca de dónde he venido y si he de seguir hacia la derecha o hacia la izquierda. ¡Imagínate cuando me toca recordar un camino completo de A a B!

Por ese pequeño problema he creado un sistema (siéntete libre de adoptarlo si casa con tu estilo y tu forma de ser y tienes este problema también) para conseguir orientarme esté donde esté. Claro que no es perfecto, pero eso da igual. Yo me oriento por los carteles publicitarios. Por mi profesión es un mal común fijarse siempre en estos carteles (los que cuelgan de las paradas de autobús, las grandes pancartas, los postes publicitarios…), así que he adoptado esa manía como orientación. De esa forma hago un 2×1: consigo orientarme sin morir en el intento y, además, consigo esa inspiración que te llega al ver lo que hacen otras empresas.

4. Escuchar conversaciones ajenas

Esto me viene de mi faceta de escritora, lo reconozco. ¿Has escuchado alguna vez sobre esa técnica de apuntarte frases de conversaciones que hayas escuchado de casualidad por la calle? Vale, pues esto es lo mismo (no, no intento encubrir mi marujeo extremo). Puede que con una única de estas palabras te llegue, en cuestión de segundos, una nueva idea que necesites desarrollar.

Lleva una libreta siempre contigo y apunta cualquier cosa que te llame la atención de conversaciones que escuches, anuncios por megafonía o incluso de los anuncios de la tele. ¡Nunca sabes qué podrá servirte!

5. Buscar por imágenes

Una imagen dice más que mil palabras. Por eso mismo puede ser de mucha ayuda, cuando tenemos una tarea entre manos como, por ejemplo, diseñar la portada de un cuento infantil, buscar en Google imágenes sobre el tema.

Una imagen puede ayudarte a crear y desarrollar ideas sea cual sea tu área de trabajo. En mi caso, puede ayudarme en la creación de un logotipo, de un concepto para una nueva empresa o incluso en la creación de nombres para empresas que acaban de nacer. También es un fuerte estímulo mental como escritora, ya que puedo dejar vagar a mi mente libremente por ideas que, de lo contrario, quizás no se me hubiesen ocurrido.

6. Ser curiosa

Nunca pierdas la curiosidad de tu niño interior. Ser curioso no solo te ayudará a inspirarte y crear ideas, sino que además te ayudará a potenciarlas y desarrollarlas. Si siempre te haces preguntas en relación a una idea concreta, serás más capaz de verla desde todos los ángulos posibles.

Yo siempre he sido curiosa, desde que tengo uso de razón y mi madre siempre ha dicho que quizás por eso nunca dejaré de aprender a mi modo. Siempre fui muy mala en la escuela porque los temas nunca me interesaban, pero cuando encuentro algo que me apasiona de verdad me invaden tales niveles de curiosidad que raras veces puedo dejar de investigar y leer sobre ese tema. ¡Nunca tengo suficiente!

7. Ver el trabajo de otros diseñadores

Esto es muy, muy importante. En cualquier profesión creativa no es aconsejable ser envidioso. La envidia detiene tu progreso y corroe tu aprendizaje. Sé de mente abierta y lee o investiga sobre lo que hacen otros en tu campo. Si eres escritor, lee las obras de otros que acaban de comenzar o llevan tiempo siendo profesionales, aprende de ellos y de sus obras. Si eres diseñador o aspiras a serlo, investiga sobre los trabajos de los demás diseñadores de tu edad. Busca siempre referentes en tu área, pero no los envidies. Aprende de ellos. Y recuerda que todos siempre hemos comenzado de la misma manera: siendo desconocidos.

Para mí no hay fuente más potente de inspiración, tanto en el área del diseño como en la de la escritura, que ver y empaparme del trabajo de otros. Me ayuda a ser positiva y algo más ambiciosa (ser ambicioso no es malo siempre que sea una ambición sana y alcanzable) y a aprender cómo se hacen las cosas. Me hace darme cuenta de mis errores y aprender de ello.

8. Ver series y películas

No copies. Sé original.

A pesar de esta misiva te diré que ver series y pelis es una fuente de inspiración increíble. No, no estoy hablando de ver la tele así, sin más. Ni hablo de ver programas del corazón ni telenovelas. Hablo de ver buenas películas y buenas series. Tómate una tarde libre para ver esa serie que llevas tiempo queriendo ver. Prepárate un bol repleto de palomitas y escoge la bebida que más te guste. Ahora sube los pies y disfruta.

Para mí, desconectar de vez en cuando es muy importante y una de las desconexiones que más me pide mi cerebro a veces es pasar un tiempo viendo series. ¡Hay tantas películas y series por ver!

9. Ir al supermercado

Esta es de nuevo una técnica de inspiración mucho más personal y tiene que ver únicamente con mi parte de diseñadora. Ya de por sí adoro ir al super a comprar (aunque odio cocinar) y pataleo como una niña pequeña cuando mi novio me anuncia que ha ido a hacer la compra solo. Para mí un supermercado significa una fuente de ideas casi inagotable. Todos esos productos, con sus diferentes diseños de packaging, sus etiquetas y los logotipos de las marcas… Llámame loca, pero me entran ganas de ir a comprar solo de pensar en todo ello.

Ir al super a comprar está relacionado con el segundo punto (ir a la ciudad), ya que una vez más, estás saliendo de casa. Te propongo algo. La próxima vez que vayas a hacer la compra no tomes esta actividad como algo pesado y aburrido. Mantén la mente positiva y fíjate en los productos que vas sosteniendo entre tus manos. Fíjate en los logotipos, en las etiquetas, en el packakging de cada uno de ellos. ¿Qué te evocan? ¿Qué se supone que deberían de evocarte? ¿Han acertado con el diseño de su producto? Ir dándote cuenta de estas cosas te ayudará a mejorar en tus habilidades de diseño día a día. ¡Cuéntame en los comentarios qué has sentido al realizar este pequeño ejercicio!

11. Viajar

¿A quién no le gusta viajar? Yo podría decir que a todos nos gusta, pero la verdad es que sí que conozco a personas a las que no les gusta nada de nada viajar. Por mi parte, mientras viajo me empapo de otras culturas y eso se traduce en (¿A que ya lo adivinas?) una fuente de inspiración.

Haz muchas fotos en todos tus viajes. No tienen que ser bonitas o profesionales. Simplemente hazlas de los lugares que te hayan llamado la atención o en momentos que no querrías olvidar. Te recuerdo que una imagen vale más que mil palabras y rebuscar entre tus fotografías de hace más de dos o tres años te ayudará a recordar momentos que ya habías olvidado. Quizás, de repente, uno de esos lugares te inspire para una nueva historia, o la construcción de un edificio que ya has visto sería perfecta para la portada de tu libro.

12. Organizar (o reorganizar) mi mesa de trabajo

Para mis cosas personales y que solo tengan que ver conmigo, soy una desorganizada por culpa de la pereza y esa enfermedad no tiene remedio. Pero, desde que vivo con mi novio me he dado cuenta de que, en realidad, yo no soy desorganizada. La realidad es que soy muy vaga para las tareas de la casa.

Pero, cuando necesito un respiro en mi área de trabajo, organizo mi escritorio, clasifico papeles o cambio la decoración. Limpio la mesa y la pantalla de mi ordenador hasta que todo brilla, guardo en los cajones los documentos de proyectos antiguos. Y esto lo hago tanto en casa, como en el trabajo. A veces, simplemente es necesario. Poner en orden mi escritorio es como poner en orden mi cabeza. ¿Te suena de algo? Mi consejo es que intentes hacerlo al menos una vez a la semana, ya sea en casa o en el trabajo. ¡No te llevará más de 10 minutos!

13. Alimentarme bien

Puede parecer una tontería, pero alimentarse bien y hacer deporte te hace sentirte cargado de energía. Yo he tenido momentos buenos y momentos malos y tengo que luchar día a día por controlar mi alimentación y hacer ejercicio. Independientemente de mi peso.

Seguro te has dado cuenta de lo abotargada que se encuentra tu mente después de una gran comilona, cuando te has llenado la barriga hasta reventar. Con total seguridad no serás capaz de pensar con claridad, ¿me equivoco? Has comido tanto que lo único que deseas es acostarte a dormir. Y a esto es a lo que me refiero con alimentarse bien. Las correctas cantidades de comida y ejercicio físico sin llegar a ningún extremo para que tu mente y tu cuerpo se mantengan sanos. Te aseguro que notarás la diferencia en pocas semanas.

14. Hablar con buenos amigos

Hablar con gente que te entiende al 100% será siempre una fuente de inspiración. Esas personas saben cómo piensas, qué haces y cómo lo haces. Hablar con ellos de vez en cuando, aunque no sea de forma directa de ese proyecto que te tiene en ascuas, puede abrirte muchas puertas. Así que tómate una tarde libre para ver a tu mejor amigo/a y tomar una taza de té o café juntos. Verás cómo después de ese encuentro habrás adoptado otra perspectiva.

15. Trabajar

Hay una frase de mi época de instituto que se ha quedado grabada a fuego en mi mente. La decía siempre mi profesor de filosofía (estoy segura de que la soltaba en cada clase) y decía así: “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”, de Pablo Picasso. Por aquel entonces me parecía graciosa, no te voy a mentir. ¿Encontrar la inspiración trabajando? Pero quién me iba a decir a mí que es la fórmula perfecta para que llegue la musa a mí.

A mí, al menos, me funciona a menudo. Si trabajas en una profesión creativa sabes a qué me refiero. Es imposible comunicarles a tus jefes que te marchas a casa a las dos de la tarde porque no te sientes inspirado para crear la portada de ese libro que te pone de los nervios desde hace una semana. En nuestra profesión algo así no existe. Por norma general trabajas y trabajas, creando basura y diseños que no te gustan, hasta que encuentras La Idea (con mayúsculas). En ese momento sabrás cómo te ha llegado la inspiración.

16. Tomarme tiempo para mí

Trabajar no será nunca un trabajo si lo que haces en tu pasión. Pero tomarse un tiempo para sí mismo también es muy importante y esto es algo que no me gusta descuidar. A veces y cuando siento que estoy teniendo mucho trabajo, tanto en mi trabajo a tiempo completo como en mi actividad como escritora o con otros proyectos, procuro tomarme al menos una tarde para mí misma, desconecto y me paso algunas horas leyendo, visitando a mi familia o cualquier cosa que no tenga absolutamente nada que ver con trabajo.

Recuérdalo: quererte es muy importante para que tu trabajo siga siendo tu pasión. Si te sientes saturado todo derivará en frustración y desmotivación, por lo que no querrás y no tendrás fuerzas para seguir.

17. Pasar tiempo con mi pareja

Pasar tiempo con mi pareja, al igual que hacerlo con mi familia, es para mí una de las cosas más importantes del mundo. En este caso más concreto he tenido la suerte de encontrar a un hombre que se mueve más o menos en la misma profesión que yo (marketing online, qué casualidad), por lo que podemos (¡y lo hacemos!) pasarnos horas y horas hablando sobre nuestros proyectos. Esto suele ser algo que me motiva, dado que cada uno de nosotros tiene una forma muy diferente de ver las cosas y solemos inspirarnos con distintas perspectivas para contemplar el mismo problema.

Da igual si tu pareja trabaja o no en el mismo área que tú. Hablar con él o ella será una forma de ver las cosas de manera diferente y plantearte soluciones que a lo mejor no habías visto antes para volver a ponerte manos a la obra.

18. Pedir opinión a otros (¡y no solo a la familia o amigos!)

No te puedes imaginar qué importante es saber aceptar la crítica constructiva de personas a las que no conoces o apenas conoces. De hecho, este tipo de críticas, siempre que se hagan desde el respeto, suele ser las que más tengo en estima. Por supuesto retengo y aprendo de las críticas hechas por amigos y familiares, pero cuando alguien que te es desconocido (o que apenas te conoce) se toma tiempo en darte una crítica a tu trabajo… Eso no se puede pagar de ninguna forma.

Así que comparte tu trabajo con otros esperando recibir sus críticas constructivas. Nunca sabes qué visión tiene esa otra persona y cómo puede ser capaz de ayudarte.

19. Pertenecer a grupos de Facebook que traten sobre mi área de trabajo

En este punto soy yo la primera que no lo cumplo al pie de la letra y es, básicamente, porque hace tiempo ya que me vengo peleando con Facebook. Pero, a pesar de ello, son interesantes todos los grupos que existen sobre un millón de temáticas diferentes. Como autora siempre he estado presente en grupos, al principio intentando aprender en las sombras, desde hace algunos meses intentando participar de forma más activa. Como diseñadora, todavía ando buscando los que se adapten más a mí y a mi método y forma de trabajar, aunque por el momento ya he encontrado uno en el que me siento como en casa.

En estos grupos se anima a los usuarios a participar en temáticas por días y compartir contenido interesante para el resto de la comunidad. Es bueno para tu crecimiento personal y profesional y, por supuesto, para la búsqueda de la inspiración.

20. Llevar un diario

No, no te estoy hablando de llevar un diario como lo hacías en tu infancia (o, si eres como yo, ese intento de diario abandonado tras tres días). Te hablo de, sea cual sea tu área de trabajo, un diario en el que recopiles la información sobre tu negocio. Si estás creando diseños para tu peluquería canina, por ejemplo, entonces ve anotando todo lo que tenga relación con tu negocio, ya sea algo que tienes pendiente o los objetivos que has alcanzado este mes, añade recortes sobre los peinados que podrías implementar en tu catálogo y repasa todo a menudo. Puedes tener un orden para tu diario o diseñarlo completamente caótico.

Sea como sea, volver a mirar entre las páginas una y otra vez te dará las fuerzas siempre para seguir adelante porque, ya seas escritor, diseñador o peluquero canino, algo te motivó a querer cumplir tu sueño y luchar por él cada día y esas mismas cosas que te motivaron a ello te ayudarán a inspirarte y seguir adelante.

Estas 20 técnicas (o especie de técnicas) de inspiración son sacadas de mi propia experiencia. Puede que algunas te funcionen a ti y otras no, pero probando es como descubrimos lo que mejor se adapta a nosotros. Así que te invito a probar algunas de ellas y dejarme en los comentarios qué te ha ayudado y qué no. También me gustaría leer sobre tus propias técnicas de inspiración. ¿Cómo consigues tú la anhelada inspiración en tu área de trabajo?

Si quieres seguir leyendo algo más sobre mis consejos entonces te recomiendo mi artículo consejos para comenzar a escribir tu novela. También puedes leer mi artículo en el que te explico por qué autopublicarse es una buena opción.

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