¿Qué tan importante es el interior de tu libro?

¡Pues muy importante! Me dirás a la primera. ¿Pero qué me dirías si te estuviera hablando sobre la maquetación en sí, sobre el aspecto que va a tener tu libro ya sea en físico o en digital y no la historia que quieres contarle a tu público?

Ahí ya te lo tienes que pensar un rato, ¿a que sí?

Pero al final la respuesta es igual de obvia que en la primera pregunta. Es muy importante, ¡por supuesto! Tú lo sabes, yo lo sé y lo sabe tu vecina, que es muy cotilla. Te lo voy a explicar como a mí me gusta ver este asunto para que quede claro. A mí me gustan las cosas bonitas y seguro que a ti también, ¿verdad? Cuando compras algo para decorar tu estantería, tu dormitorio o la sala de estar, no compras lo primero que ves, sin darle veinte vueltas y comprobar que todo está bien, ¿cierto? No, tú lo miras de frente, desde la derecha y la izquierda, desde arriba y desde abajo y repites el proceso completo tres veces más hasta que te cercioras de que puede ser comprado, de que está en buenas condiciones y te lo llevas a casita (al menos eso me pasa a mí, que soy una maniática). Si tiene el menor imperfecto ya es un punto negativo y te costará más llevártelo a casa.

Pues los libros que compras terminarán decorando tu estantería. Así. Tal cual. Si están rotos, tienen unas cubiertas que no son tan atractivas o si a veces son feos por dentro, te cuesta más decidirte si llevártelos a casa, ¿no te ocurre? Porque a mí sí que me gusta comprar libros que son bonitos por dentro, incluso aunque luego no se vean en mi estantería. Si son bonitos de verdad, a veces hasta los coloco abiertos para que todo el mundo que visite mi humilde morada pueda disfrutar de semejante regalo para la vista.

Oye, algunos decoran sus padres con pósteres de hombres sin camiseta y yo… a mí me gusta enseñarle mis libros a la gente.

No me voy a ir por las ramas. Hoy quiero hablarte sobre por qué es una buena idea hacer del interior de tu libro algo bonito.

¿Qué es lo que quieres ofrecerle a tu lector?

Cuando por alguna casualidad encuentro un libro con pequeñas ilustraciones en la parte superior de cada capítulo, ilustraciones en blanco y negro a página completa en el interior o cualquier detalle que lo haga destacar del resto, me siento profundamente halagada. ¿Por qué? Porque pienso que el autor (o el/la diseñador/a, como quieras verlo) lo ha hecho de forma especial solo para mí. Quizás te parezca una tontería, pero es un detalle que hace sentirse al lector valorado por parte del autor, como si él o ella le dijera frente a frente que lo aprecia que, sin nosotros, ellos no serían nada.

Y así es como yo lo veo. Los que escribimos, nosotros llamados escritores, no seríamos absolutamente nadie sin aquella gente allí fuera que apuesta por nuestros libros, sean 10 o 100.000 personas.

Y es precisamente por eso que a mí me gusta hacerles semejante regalo a mis lectores. Desde mi punto de vista, todos los libros deberían contener ese regalo. Tú puedes negarte, por supuesto, es tu libro y puedes hacer con él lo que quieras. Pero detente un minuto, siéntate y piensa una respuesta coherente a esta pregunta: ¿Qué es lo que quieres ofrecerle a tu lector?

Qué tan importante es la maquetación interior

Hoy no quiero hacer un artículo de 10.000 palabras para explicarte por qué es tan importante. Quiero que vayamos, poco a poco, asimilando algunos conceptos. Más adelante le dedicaré uno (o más) artículos y tutoriales a la maquetación interior. Pero desde ya te voy a decir que hay que prestar más atención de lo que uno cree. Existen muchos diseñadores (lo pondré en cursiva porque hay diseñadores y diseñadores) que no consideran la maquetación interior como algo complicado y que puede hacerlo cualquiera. ¿Puede hacerlo cualquiera? Sí. ¿Es fácil y se hace rápido? Por norma general no. Existen algunos aspectos a tener en cuenta y si no les prestas atención y el texto solo se copia del documento de texto y se pega en tu programa de maquetación, tu libro puede dar la sensación de no haber sido creado con amor e incluso puede espantar a algunos otros.

Una de las cosas principales que debemos de tener en cuenta son las viudas y las huérfanas, el tracking y los márgenes, entre otras cosas.

  • Una línea viuda es las última de un párrafo que aparece en la página o columna siguiente y se queda aislada y fuera del contexto del párrafo al que pertenece.
  • Una línea huérfana es el caso contrario: la primera línea de un párrafo que aparece al final de una página o columna que queda separada de su párrafo.
  • El tracking es el espacio existente entre dos tipos de letras que a veces ha de ser ajustado para que no dé la impresión de que estas letras están más separadas o más juntas de lo que deberían.
  • Los márgenes son los espacios en blanco que existen entre el contenido de una página y el borde de la misma.

Estos son algunos de los aspectos más importantes y que más dañan la vista del lector y los trataremos más adelante y con más calma en otros artículos. Por el momento te dejo con estas definiciones y te doy un poco de tiempo para asimilarlas.

Si quieres, mientras seguimos con los temas de diseño, aprender un poquito más sobre la portada de tu libro o el diseño de tu página web o blog de escritor te recomiendo leer los consejos para hacer tu portada más atractiva, portales gratis donde conseguir tus imágenes o mi recomendación sobre plugins gratuitos que te harán la vida un poco más fácil.

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