¿Qué es una buena maquetación?

La semana pasada te hablé de qué tan importante es el interior de tu libro y no me refería precisamente a la historia que querías contar, sino a la maquetación interior. Y ahí también vimos que sí que es importante, a veces mucho más de lo que es considerada importante.

La semana pasada también te hablé de las líneas viudas y huérfanas, del tracking o interlineaje y de los márgenes, aspectos muy importantes a tener en cuenta. Estos elementos, lo queramos o no, también contribuyen a que la maquetación de tu libro se convierta en una buena maquetación.

Por desgracia y cada vez más, algunos se olvidan de los aspectos más importantes a la hora de maquetar un libro y arrastran cajetines de texto en programas como InDesign a través de las páginas hasta que el texto se encuentra completo, página tras página y no le prestan atención a cómo se ve o a si será cómodo para la vista de tu futuro lector. Porque una buena maquetación ayuda a que tu lector se sienta cómodo pasando las páginas de tu libro, que no tenga que obligarse a detener la lectura cada diez minutos porque comienzan a dolerle los ojos.

¿No me crees?

El ojo humano está entrenado para detectar cosas que “no son normales” o “correctas” como es el caso de las líneas viudas y huérfanas y precisamente estos pequeños fallos en nuestra maquetación puede hacer que los ojos de nuestro lector se cansen más rápido que si la maquetación fuera correcta. A lo mejor nunca te lo has preguntado, pero te voy a poner un ejemplo aquí: ¿por qué los artículos de un periódico o revista están divididos en dos, tres o cuatro columnas? ¡Es muy fácil! Para facilitar la lectura, por supuesto. Imagínate que te compras un periódico en el quiosco de la esquina de tu vivienda de camino al trabajo y comienzas a leerlo mientras desayunas. Imagina ahora que los artículos de ese periódico están redactados en una única columna. Una sola. Por norma general, la letra de un periódico se encuentra en 8Pt. de tamaño. Como mucho. Entonces, veamos: una única columna con semejante tamaño de letra y teniendo en cuenta el formato de un periódico. Leerás dos frases y sentirás que te va a estallar la cabeza. Te lo prometo.

Si volvemos de nuevo a la maquetación interior de tu libro, es lo mismo. Si prestarle atención a una serie de características hace que nuestro lector pueda leer cómodamente, entonces hemos ganado.

Qué tener en cuenta a la hora de maquetar mi libro

Como ya te he dicho más arriba, hay algunos aspectos a los que hay que prestar atención y aquí abajo te voy a dejar un apartado con explicaciones sobre qué es cada cosa y cómo pueden corregirse en caso de que hagas tú mismo tu maquetación interior o para tener en cuenta a revisar en caso de dejarlo en manos de un profesional. Con esto no pretendo que desarmes el trabajo de ninguna otra persona, simplemente decirte que todos somos humanos y cuatro ojos ven más que dos.

De algunos de estos aspectos ya hablamos la semana pasada, pero vuelvo a presentártelos por aquí de nuevo y añado algunos otros igualmente importantes, tanto de la maquetación interior en relación al diseño y a la comodidad le lectura como a algunos elementos que todos los libros deben (o deberían) poseer.

La tipografía

Es muy importante elegir una tipografía adecuada para tu libro, ya que al no hacerlo puede que estés molestando a la vista del lector. Para libros se suele utilizar una tipografía serif, al igual que para los periódicos, ya que son agradables para la vista y no cansan al ojo humano. Además, crean una línea imaginaria bajo el texto que hace más fácil la lectura de textos largos.

Las tipografías sans-serif o de palo seco se consideran modernas y se utilizan mucho para la creación de logotipos. Son bonitas y limpias, sí, pero no han de ser utilizadas para textos demasiados largos. Cada vez más se están utilizando tipografías de palo seco en páginas web o blogs para transmitir modernidad. En este caso sí pueden ser usadas, aunque hablaremos del porqué más adelante.

El interlineaje

El interlineaje es el espacio libre que existe entre una línea y otra. Para que la lectura sea cómoda, el interlineaje tiene que ser el adecuado para cada tipo de letra y cantidad del texto. Si las líneas se encuentran muy juntas unas sobre otras y el texto se amontona más en la página, la vista del lector se cansará más rápidamente por tener que viajar entre tanto texto. Si es demasiado grande, el lector perderá el texto de vista. Si es el adecuado, se facilita la lectura.

Las sangrías

Qué más te gustaría a ti que estuviera hablando de las sangrías fresquitas de beber, ¿a que sí? Aunque siento muchísimo decepcionarte, me refiero a las sangrías en el texto, esa pequeña entradita en la primera línea de cada párrafo. A este detalle también hay que prestarle atención.

Seguro ya te habrás dado cuenta después de leer toneladas de libros, pero te lo dejo por aquí para tener en cuenta. La primera línea de un nuevo capítulo o cuando se ha separado el texto con anterioridad por una línea en blanco no hace falta utilizar las sangrías. Para los siguientes párrafos después del inicial es indispensable.

Líneas viudas y huérfanas

Una línea viuda es la última de un párrafo que aparece en la página o columna siguiente y se queda aislada y fuera del contexto del párrafo al que pertenece.

Una línea huérfana es el caso contrario: la primera línea de un párrafo que aparece al final de una página o columna que queda separada de su párrafo.

Este tipo de erratas suelen dificultar y cansar la vista del lector, por lo que hay que hacer todo lo posible por erradicarlas. A veces te darás cuenta de que es muy difícil completar un bloque de texto de tal manera que no queden líneas viudas ni huérfanas. En este caso podemos ajustar un poco el tracking pero sin abusar de él.

El tracking

Parece que te estoy hablando del número que recibes en correos para seguir el camino que recorre el paquete que con tanta emoción esperas. Pero, como siempre, yo me refiero a otra cosa. El traking es el espacio existente entre dos letras de una palabra que a veces ha de ser ajustado para que no dé la impresión de que estas letras están más separadas o más juntas de lo que deberían. En algunas ocasiones puede ser utilizado para corregir las líneas viudas, aunque tampoco podemos excedernos con el uso de esta herramienta, ya que entonces nuestro texto podría ser imposible de leer y se vería antinatural.

Las divisiones de palabras

Este es un tema que a mí, personalmente, me quema por dentro. Por desgracia y por muy avanzada que esté la tecnología, los ordenadores y los programas de maquetación no son tan inteligentes. Cuando tú (o tu diseñador) te pongas a maquetar el texto de tu libro, te darás cuenta de que, después de haber ajustado todos los parámetros necesarios para cada párrafo, el programa dividirá en el mayor de los casos, tus palabras de forma correcta. Pero quedarán aquellas… oh, aquellas que han sido divididas de una forma en la que tus ojos arderán.

Este aspecto es muy importante y tiene que ser controlado y ajustado hasta que tu maquetación quede del todo correcta. Te contaré que, en mi caso y durante la maquetación de mi primer libro, me convencí de que yo no podía darme cuenta de todos los fallos, así que llamé a mi querida madre a mi lado (que siempre está dispuesta a echarme un cable) y le rogué que me ayudara a controlar la división de las palabras. Entre ajuste y ajuste pasaron un total de siete correcciones hasta que ninguna de las dos encontró ninguna palabra mal dividida.

Así que ojo, porque este aspecto tan importante también va estrechamente ligado al tracking y las líneas viudas y huérfanas. Tendrás que ser capaz de ir corrigiendo las tres cosas al mismo tiempo.

Numeración de página

Por norma general el número de página se halla centrado en la misma o en el extremo exterior de cada página. Ten en cuenta que las páginas iniciales hasta el comienzo del propio texto (página titular, pie de imprenta e índice) sí se cuentan pero NO se numeran. Sí, sé lo que estás pensando, puede parecer un detalle muy tonto, pero errar es de humanos.

Si quieres escoger un lugar diferente para los números de página eres libre de hacerlo, pero ten en cuenta que han de ser fáciles de localizar para el lector.

Los márgenes

Este punto parece de nuevo muy fácil, pero también hay que tenerlo muy en cuenta. Los márgenes son los espacios en blanco que existen entre el contenido de una página y el borde de la misma y tienen que ser adecuados al tamaño del libro. Unos márgenes muy estrechos o muy anchos pueden dificultar la lectura.

Ten también en cuenta que los márgenes interiores han de ser más anchos que los exteriores. Esto evitará que el texto sea ilegible si el libro cuenta con un gran número de páginas.

Los créditos (o pie de imprenta)

Aquí van todos los datos de las personas que han colaborado con el libro (o empresas) y todos los datos del libro en sí. Esta página es imprescindible para tu libro y, en caso de que publiques en Amazon por tu cuenta, no será posible avanzar en la publicación de tu libro si esta página no está completa.

Biografía del autor

Una pequeña biografía sobre quién eres es siempre importante. No es necesario que llenes páginas y páginas de datos sobre ti mismo, con media o una página completa es suficiente. Ten en cuenta que tú también eres humano y aunque tus lectores se interesen por el interior de tu libro y las historias que tengas para contarles, también querrán conocer quién se encuentra detrás, sobre todo si esa historia ha conseguido enamorarles.

Si te interesa leer más sobre diseño para autores no dudes en pasarte por mi artículo el uso de la tipografía en la portada o también puedes leer sobre los libros que leí antes y después de autopublicar y cómo me ayudaron.

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